Qué es la Cábala?

La Cábala permite profundizar en el conocimiento de uno mismo, investigar cuáles son nuestras capacidades, alternativas y posibilidades; qué obstáculos y limitaciones nos vamos a encontrar a lo largo de la vida, así como también qué facilidades y ayudas van a salir a nuestro encuentro; cómo es nuestra manera de relacionarnos con cuanto nos rodea y de actuar en el mundo y un largo etcétera. Todo ese conocimiento de uno mismo proporciona una mejor comprensión de cuanto nos sucede y ha sucedido hasta ahora, dándonos asimismo unas pautas más o menos claras de lo que debemos aprender y modificar, no sólo para resolver los problemas con los que nos encontremos sino, sobre todo, para evolucionar conscientemente, transformarnos y realizarnos plenamente como seres humanos, contribuyendo de esta forma a la evolución y a la realización plena de la Vida en su conjunto.

La Cábala, además de estos objetivos relacionados con el autoconocimiento y el desarrollo personal, nos permite también evolucionar y ascender espiritualmente por el Árbol de la Vida, un ascenso que supone tanto un desarrollo de nuestras capacidades humanas como una elevación de la conciencia.  Las diferentes fases de este proceso son las esferas y los senderos, en los diversos planos y mundos en los que ambos se expresan y manifiestan, tanto subjetivos como objetivos. Es decir, que tanto si operamos en los distintos centros energéticos y sus canales en relación con el organismo psicofísico (chacras), como si nos proyectamos a estados objetivos del ser o trabajamos en la vida cotidiana mediante la intención (kavaná) y el simbolismo, en definitiva: si operamos con las distintas estructuras del Árbol de la Vida, podemos elevar nuestra conciencia, así como también usar y desarrollar las facultades derivadas de ello, convirtiendo así el saber cabalístico en una herramienta práctica y aplicable a todo tipo de situaciones de la vida cotidiana.

Los cabalistas no pretenden ser superhombres ni supermujeres, porque esto supondría estar al servicio del propio ego y no del Yo Superior y la Divinidad. A lo que sí aspiran es a ser mujeres y hombres realizados. Para lograrlo tienen que dejar atrás muchos apegos y ataduras, convirtiéndose así, paso a paso y escalón a escalón, en una actualización individual del arquetipo cósmico Ser Humano que, en la actual etapa de evolución, está asumiendo la responsabilidad que realmente le corresponde para completarse y recuperar la unidad con el Todo. La evolución espiritual y el logro de la Gran Obra es, a la larga, el destino de todas las personas, aunque cada una llegará a ello cuando le corresponda y haya alcanzado su máximo desarrollo como espíritu. Quien trabaja y se esfuerza por conseguir propia evolución, tanto anímica como espiritual, constituye una avanzadilla respecto a la persona común, que progresa de acuerdo con pautas colectivas más lentas, con más avances y retrocesos, idas y vueltas.

Por este motivo,  son muchas y abundantes las maneras en las que podemos trabajar con esta herramienta para lograr nuestros propósitos de desarrollo personal y espiritual, moviéndonos simultáneamente en varias direcciones: concentración y desarrollo mental, meditación, orientación en la vida práctica, autoexpresión emocional, creatividad, canto de salmos, profundización en la conciencia religiosa, en el sentido de re-ligar, es decir, de volver a unir lo que estaba separado, y un largo etcétera de posibilidades.

Entre los muchos objetivos y ventajas que podemos obtener transitando por el camino de la Cábala, están los siguientes:

  1. Incrementar nuestros conocimientos sobre el mundo del Espíritu y de las causas.
  2. Tener herramientas para acercarnos a la realidad espiritual, viviéndola y desarrollándola cotidianamente.
  3. Unir la realidad exotérica con la realidad esotérica, para poder elegir con lucidez y consciencia en todos los ámbitos.
  4. Conocer profundamente nuestras capacidades espirituales, místicas, mágicas…, así como la misión que en estos campos debemos realizar durante esta encarnación y cómo tenemos que llevarla a cabo.
  5. Transmutar nuestras debilidades, defectos y apegos en fortalezas, virtudes y libertad.
  6. Elevar la consciencia y la evolución, transformarnos y transmutarnos continuamente.
  7. Aplicar los aprendizajes, logros y transmutaciones conseguidas a la vida cotidiana, a las relaciones con el mundo y a nuestra labor profesional, cualquiera que ésta sea.
  8. Aportar nuestro grano de arena particular a la montaña de la Consciencia, de la Luz, del Amor Incondicional y del Espíritu Universal, con responsabilidad, ética, humildad, generosidad, desapego y entrega.
  9. Estar lo menos condicionados posible por lo que ocurra externamente y mantenernos bien situados en nuestro centro interno, observando atentamente lo que nos rodea, sin apegos, críticas ni juicios de valor.
  10. Estar lo más unidos y conectados posible con dimensiones más elevadas de la existencia.
  11. Preparar lo mejor posible nuestra próxima encarnación, llevándonos de ésta un buen equipaje.
  12. Ser útil al mundo con todo lo que aprendemos y experimentamos espiritualmente.

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